Recuerdos multisensoriales

Hasta ayer no me había parado a pensar en cómo de mágicos son mis recuerdos. Como puede pasarle a cualquiera, un recuerdo me surge de casi cualquier cosa: una cara familiar, una canción antigua, un olor… Y, si me encuentro tranquila y receptiva, ese pequeño estímulo dispara multitud de sensaciones en mi interior.

Ayer, el sonido de una canción que no escuchaba desde hace años me trajo sensaciones de estar físicamente en otra ciudad, en Dusseldorf, donde vivía por aquel entonces. Gracias a una compleja combinación de imágenes que se sucedían en mi cabeza, junto con la sensación de frío por las bajas temperaturas de aquel invierno, me sentí trasladada a las calles de aquella ciudad, y volví a sentir que salía a correr al caer la tarde. El viento frío cortando mi cara, a la vez que la energía de la carrera me daba suficiente calor para romper a sudar. De nuevo experimenté la fuerza en mis piernas y esa sensación de plenitud al correr por avenidas desiertas, junto al Rin, descubriendo nuevos rincones de la ciudad.

Al mismo tiempo, con la misma canción, y diría que en el mismo instante, acudía a mi pensamiento el recuerdo de mi primer invierno con nieve, y cómo mis sentimientos por su blancura evolucionaron desde el éxtasis hasta el más absoluto aborrecimiento, en solo unas semanas.

Hace un rato, al pasar junto al obrador de una pastelería, he saboreado unas medias noches (un pan dulce y tierno) que compraba mi padre de forma extraordinaria cuando era pequeña. Junto con el recuerdo, he experimentado a lo grande: las he visto, las he olido, las he tenido en mi boca, mezcladas con leche con cacao. He sido consciente de la ilusión y la alegría que la llegada de las medias noches despertaban en mis hermanos y en mí, y lo especial que eran aquellos momentos para todos.

Me pregunto si esta capacidad de tener recuerdos multisensoriales de una misma cosa es algo que nos ocurre con mayor facilidad a las personas altamente sensibles. Al recordar tantos instantes mágicos con esta vividez y riqueza, verdaderamente siento que tengo un don maravilloso. Cierto es que, a veces, las cosas que recuerdo no son tan agradables y se apoderan mi conciencia con la misma facilidad. Aceptar estas vivencias y encontrarles su sitio en mi memoria no suele ser sencillo, ni agradable y, temporalmente, me pueden hacer pensar que mi don no es tal cosa, sino que es un castigo, una pesadilla…

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Nuestra responsabilidad

Muchas veces he reflexionado que ser altamente sensible debe tener algún sentido. No creo que las cosas ocurran por casualidad y es tan curioso que seamos una minoría y que aportemos la profundidad y la visión que a veces le falta a la mayoría. Hoy además, por primera vez, la alta sensibilidad me ha sido presentada como una responsabilidad que tenemos todos los que poseemos este don. Y, lo más curioso de todo, ha sido una persona que no es PAS quien me ha planteado la idea… Comenzaré por el principio.

He estado en una ponencia de introducción al coaching y a la programación neuro lingüística, orientada a PAS, impartida por Miguel, de la academia Instituto de Sueños. El tema de apertura ha sido su reflexión acerca de las PAS, de cómo somos especiales y cómo la capacidad que tenemos de empatía, de entender el lenguaje no verbal, del grado de inteligencica emocional innata que poseemos, significa que tenemos un don. Y, como don que es, acarrea una responsabilidad. En su opinión, y no puedo dejar de estar de acuerdo, deberíamos dejar de adaptarnos a este mundo en el que no encajamos, deberíamos compartir con los demás nuestra música, el latido de nuestro corazón, y ayudar a las personas a trascender a una nueva era emocional.

Miguel nos ha preguntado si conocemos nuestra misión y si la estamos haciendo. Nos ha explicado cómo el no seguir a nuestro corazón por miedo a salir de nuestra zona de confort, nos inquieta y nos hace sufrir y ser infelices. Todos tenemos una misión, y solo siguiéndola encontraremos toda la motivación que creemos que nos falta para hacer cosas.

Miguel, sin dirigirse a mí directamente, en una sala llena de gente, me ha removido por dentro, me ha pedido de corazón que saque mi potencial y que ponga mi don al servicio de la gente, simplemente poniéndome en marcha y llevando a cabo mi misión, sea la que sea. Y, de repente, he sentido lo que eso significa, y me he emocionado. Además Miguel ha ido más allá, y nos ha propuesto, si lo deseamos, comenzar ese camino con nosotros dándonos herramientas para ayudar a otros PAS.

Hoy es el comienzo de algo. No sé de qué. Pero me gusta.

Momentos de caída y resurgimiento

Gracias al documental ‘Sensitive’, he descubierto la canción ‘that I would be good’ de Alanis Morissette. En el documental, ella misma explica que escribió esa canción en un momento en el que se sentía rota. Que tenía la casa llena de gente esperándola y ella se metió en el armario, con una vela y se tomó tiempo para escribir esta canción. Además, explicaba que es muy especial porque para ella es como una especie de oración, que se reza a sí misma en los momentos de necesidad.

Esa explicación me trajo reminiscencias de situaciones en las que yo me he tenido que aislar del mundo por pura necesidad, para no ahogarme con lo que sentía en mi interior. No tengo ninguna canción propia de esos momentos, pero sí tengo muchos escritos, con pequeñas sabidurías cotidianas.

Porque de los momentos en los que me siento caer y me siento destrozada, siempre saco mucha fuerza y reafirmación. Para mí es como tocar fondo y empujarme con fuerza hacia la superficie. Llegar al fondo es muy duro, pero en cuanto saco la cabeza y respiro de nuevo, ese mal momento queda lejano, enterrado en mi memoria.

Letra de ‘that I would be good’

that I would be good even if I did nothing / que sería adecuada* incluso si no hiciera nada
that I would be good even if I got the thumbs down / que sería adecuada incluso si me desaprobaran
that I would be good if I got and stayed sick / que sería adecuada si caigo y me mantengo enferma
that I would be good even if I gained ten pounds / que sería adecuada incluso si engordara cinco kilos

that I would be fine even if I went bankrupt / que sería buena incluso si me arruinara
that I would be good if I lost my hair and my youth / que sería adecuada si perdiera el pelo y la juventud
that I would be great if I was no longer queen / que sería magnífica si dejase de ser reina
that I would be grand if I was not all knowing / que sería estupenda si no lo supiera todo

that I would be loved even when I numb myself / que me querrían incluso cuando me insensibilizo
that I would be good even when I am overwhelmed / que sería adecuada incluso cuando me abrumase
that I would be loved even when I was fuming / que me querrían incluso cuando estoy que hecho humo
that I would be good even if I was clingy / que sería adecuada incluso si fuera pegajosa

that I would be good even if I lost sanity / que sería adecuada incluso si me vuelvo loca
that I would be good / que sería adecuada
whether with or without you / contigo o sin ti

* Me he tomado la libertad de traducir 'I would be good' como 'sería adecuada', porque creo que esta canción se refiere a la valía personal y no al estado emocional o físico en el que, de forma pasajera, una persona puede encontrarse.

‘Sensitive’, la película documental acerca de la Alta Sensibilidad

Ayer tuve la oportunidad de ver la película documental que cuenta la historia de Elaine Aron, la psicóloga estadounidense que introdujo el concepto de persona altamente sensible (PAS), así como pequeñas historias con experiencias de otros PAS, incluyendo a la cantante Alanis Morissette.

Contenido

Es un documental muy completo que cubre un amplio espectro de contenidos en torno al tema de la alta sensibilidad. Lo que lo hace ideal para introducirse en el mundo de la alta sensibilidad. Empieza por la historia que llevó a Elaine Aron a entrevistar a otros que eran como ella e investigar qué nos hacía diferentes y porqué. Pasa a definir las características que todos los PAS tienen en común, bajo el acrónimo de DOES, explicándolos claramente con ejemplos de situaciones cotidianas para las PAS. El acrónimo DOES se corresponde con:

  1. Depth of processing. Procesado de la información de una forma más profunda.
  2. Overstimulation. Mayor facilidad para la sobreestimulación.
  3. Empathy/Emotional Reactivity. Gran empatía y reactividad emocional.
  4. Sensing the Subtle. Facilidad para detectar pequeños cambios en el entorno.

Y sigue por un entrelazado de historias de PAS de diferentes partes del mundo con un doble propósito, presentar los resultados de diferentes estudios que se han realizado, a la vez que se describen distintas situaciones por las que una persona altamente sensible puede pasar a lo largo de su vida. Desde cómo puede llegar a sentirse una persona altamente sensible respecto al resto de personas, hasta los desafíos que tienen los padres de niños PAS, o cómo afecta el entorno laboral.

Formato

Dura una hora. Las imágenes y la música que acompaña la narración están bien escogidas. Hay una canción en particular, ‘that I would be good’ de Alanis Morissette que, en mi opinión personal, arrastra una carga emocional importante y acompaña de forma muy significativa a lo que se está contando en el documental.

En lo que se refiere a la forma de transmitir las diferentes ideas y conceptos, la película es bastante clara. Además, el ritmo de la historia es lo suficientemente rápido para interesar a una persona que no sea PAS. Y esto significa que, en determinadas circunstancias y desde un ángulo positivo, puede llevar a sobreestimular a un PAS que sea nuevo en el tema.

Conclusión

Cubriendo tanta variedad de temas en tan solo una hora de duración, todos son tratados de forma superficial, como es de esperar. Por lo que para alguien que ya esté familiarizado con este rasgo, como era mi caso, sirve para refrescar ideas y volver a concienciar acerca de algunas particularidades, pero dejándonos con sed de más.

Por otro lado, el balance final del documental es muy positivo. Tras presentar la parte buena y la menos buena de este rasgo, concluye diciendo que somos una parte más de la sociedad, que aportamos cosas diferentes y somos tan necesarios como las personas de sensibilidad media.

 

Más información:

Conexión

Taller de trabajo para personas altamente sensibles

Desde que conocí que era altamente sensible (o que tenía sensibilidad en el procesado de información sensorial, como comienza a conocerse en la jerga más científica) no he dejado de buscar otros PAS en mi entorno, en el más cercano y en el más lejano. Mi madre, mi mejor amiga, mi hija, son PAS. Mi pareja, mis hermanos, mi padre, no lo son. De hecho, es curioso que hasta este fin de semana, no había identificado ningún PAS masculino en mi entorno. Hace dos semanas conocí unos cuantos.

Estuve en un taller para PAS organizado por la linkAsociación de PAS de Andalucía: linkConoce y sana tu lado altamente sensible“, con la participación de Karina Zegers de Beijl y Pablo Villagrán. Allí no solo me encontré con algunos hombres PAS, sino que he tenido la suerte de hallarme en una sala con más de 30 PAS, todas abiertas y volcando sus mejores energías en hacer del encuentro algo maravilloso.

Voy a intentar describir la experiencia, aunque es difícil hacerlo. Hay que vivirlo.

Apertura del taller

Al llegar al lugar del encuentro, inmediatamente, sentí un ambiente de confianza y tranquilidad. También excitación por la incertidumbre de qué iba a ocurrir allí y la anticipación que se siente ante una experiencia nueva. Para una gran mayoría de las personas allí presentes, era la primera vez que se reconocían como PAS ante tanta gente. No sabíamos qué se nos iba a pedir hacer y estábamos atentos a cada nuevo detalle a nuestro alrededor.

Todo empezó con una sencilla meditación guiada por Karina para dejar atrás las prisas de la mañana y centrarnos en lo que nos traíamos entre manos. Pasó a hacer una breve descripción del rasgo de la alta sensibilidad, incluyendo lo que se consideran ventajas, desventajas y trampas, destacando entre ellas el estrés, a las que estar atentos para mantener un equilibrio que nos permita bienestar en nuestro día a día.

Grupos de escucha profunda

Seguidamente, nos dividimos en grupos de 3 para hacer sesiones de escucha profunda, que comenzamos tras una pausa corta para picar algo. Hasta ese momento, apenas habíamos tenido tiempo para mirarnos y poco más, casi nadie había intercambiado conversación con otros en la sala. Estábamos predispuestos a explorar y esa predisposición nos ayudó a romper el hielo.

Cada uno de los componentes del grupo, tenía que hablar de su experiencia como PAS durante 20 minutos, mientras que los otros dos integrantes del grupo solo escuchaban, intentando hacerlo de forma profunda, esto es, sin juzgar, sin dejar que su voz interior iniciase un diálogo interior, sin reconocer nuestra experiencia propia en el otro, sin interrumpir…

Imagino que, en general, cuesta abrirse y explicar nuestra experiencia profunda a dos desconocidos. Cuanto más, explicar nuestras diferencias con los demás o nuestras dificultades en un mundo en el que a menudo no encajamos, que no encaja con nosotros. Lo cierto es que no existió ninguna dificultad, yo no la tuve. Yo sentí que había un canal abierto de comunicación y confianza con las otras dos mujeres que estaban en mi grupo. Sentí que había algo preestablecido entre nosotras que me elevaba más allá de la simple convención de conocerse.

Esas mujeres me abrieron sus vidas, igual que yo lo hice con ellas. Cada una vimos lo fuerte que las otras dos eran y cuánto había de luz y de energía en ellas. Me fue muy fácil expresarme, hablar de mis dificultades, de mis rarezas, que dejaron de serlo. Me sentí muy afortunada y aún conservo esa sensación en mi interior. Es mágico sentir que tienes mucho en común con alguien, más aún cuando perteneceis a diferentes generaciones, habéis crecido en ciudades distintas, no os dedicáis a la misma profesión… Y, sin embargo, tenéis formas similares de experimentar el mundo.

En ese sentido, creo que los grupos de escucha tienen un gran poder sanador. Reconfortan. Se ofrece a los demás una parte que solemos llevar oculta y de la que no hablamos habitualmente porque no nos gusta, no la aceptamos o no la valoramos. A cambio, obtenemos comprensión, aceptación y amor, aun sin que las otras personas expresen nada de viva voz.

Sentir con el cuerpo y biodanza

Durante las dos horas restantes nos acompañó la música. Despejamos la sala, nos descalzamos y nos dejamos llevar. Sin mediar palabras, tan solo siguiendo las instrucciones de Pablo Villagrán que nos guiaban, primero en una especie de meditación en movimiento. Después, de nuevo por grupos, vistiendo un antifaz a turnos, nos dejamos guiar o fuimos guías, al ritmo de la música.

Más tarde, con la biodanza, llegó uno de los momentos más especiales para mí de toda la mañana. Nos pusimos en círculo a todo lo ancho y largo de la sala, con las manos cogidas, y empezamos a desplazarnos, a bailar, a movernos al ritmo de la música. Sin guías, sin patrón, de forma totalmente espontánea. Primero girando simplemente en círculo, más tarde, serpenteando por la sala, enfrentándonos a los integrantes del otro lado del círculo, corriendo, caminando lentamente… Qué momento más bonito, sentí que solo había allí personas experimentando, entregadas, sin pensamientos, sin juicios, sin reservas. Me sentí totalmente arropada, me sentí una parte importante del universo, sentí mucho amor a mi alrededor.

Han pasado ya diez días y aún me siento llena de ese amor. Aún siento de forma consciente la conexión poderosa que existe entre las personas y que experimenté con este grupito de desconocidos.

Soy parte de una comunidad
nunca más me sentiré sola.

Si llegan las dificultades,
si mis días se ennegrecen,
si me encuentro aislada e incomprendida,
buscaré fuerza en mis recuerdos.

Soy parte de una comunidad,
me esforzaré en recordar,
nunca más me sentiré sola.

Nunca me he sentido débil

Soy una persona altamente sensible. Siempre me he sentido diferente de la mayoría de las personas. El mundo me ha llevado muchas veces al límite y he llorado, he sufrido, a veces he llegado casi a saborear la depresión,… La imagen que veía reflejada de mí misma era de alguien que se dolía más que los demás, que se lastimaba más que los demás, que se agobiaba más que los demás,.. Y, pese a esa aparente debilidad, dentro de mí fluye una fuerza que siento que me lleva más lejos que a los demás, que me hace más fuerte que a los demás, que me hace ver más y entender más cosas que a los demás.

Pese a sufrir, a dolerme, a llorar, a sentir que absorbo la energía que me llega de fuera sin poder controlarlo, me siento fuerte, SOY FUERTE. Soy capaz de ver más allá de este momento de agobio o sufrimiento. Soy capaz de imaginar un futuro mejor y de ver lo bueno en los demás, de idear una alternativa que me ilusione y me llene de energía. SOY FUERTE. No existe debilidad en mí, aunque haya quien pueda verla. Porque lo que perciben como debilidad en mí no es más que la intensidad con la que vivo la vida y siento. Nunca veo las cosas en blanco y negro porque estoy llena de matices y tengo una luz que ilumina todo y no consiente la oscuridad, ni los grises.

Soy sensible y, además soy fuerte. Llevo toda la vida recuperándome de dolores que muchos ni han imaginado, sintiendo por los demás, sintiendo por el mundo entero, saliendo adelante y levantándome cada día. Por épocas, levantarme ha sido muy difícil, casi un acto de fe, casi un gusto masoquista por el sufrimiento que no podía quitarme de encima, todo eso lo he superado.

Y ahora, que entiendo muchos porqué de mi sufrimiento, de la incomprensión y las limitaciones de otra gente, ahora más que nunca sé que soy fuerte. Pienso en otras personas altamente sensibles que tengo a mi alrededor y veo que son las personas más fuertes que conozco. Creo que, puntualmente, sufrimos más y “caemos más bajo”, pero a la larga, lo superamos todo porque el dolor nunca enturbia por completo nuestra percepción de bondad y magia a nuestro alrededor. Tenemos un fuerte vínculo con la tierra y con los seres que la habitan, de ahí nace nuestra fuerza.

Descubriendo el género de acción y suspense

En general, me suelo estresar mucho con las películas de acción o suspense. Tantos momentos de tensión, tanta espera sabiendo que algo malo va a pasar, que viene un susto o que el protagonista al que le he cogido cariño se tiene que enfrentar al malo malísimo en clara desigualdad de condiciones y con todas las de perder… Eso por no hablar de la violencia.

Yo siempre me  pongo en el lugar de todos y me pongo a prueba en cada película. ¿Que el protagonista tiene que sumergirse en el agua durante dos agonizantes minutos y además no echar una gota de aire para que no se vean burbujas en la superficie? Allá que estoy yo aguantando la respiración, preguntándome si, de encontrarme en esa situación yo sería capaz de conseguirlo. De hecho, poniéndome a prueba a mí misma, como si mañana mismo fuera a encontrarme en esa situación.

Madre mía, me tenso solo de pensar en cómo me hace sentir. No hablemos ya de las persecuciones imposibles, de las pelis en las que manadas de zombies salen de cualquier rincón o los malos secuestran al niño de la protagonista. Al final, como supongo que les pasa a muchas personas altamente sensibles, siempre he evitado este tipo de películas. Lo mío siempre han sido más los dramas de tipo emocional, las películas lentas en las que apenas pasa nada pero que te dejan la sensación de conocer una nueva vida, una dimensión diferente de la vida.

Sin embargo, desde que sé que soy PAS y lo que esto implica, he redescubierto el género de acción, viendo las películas como las deben ver las personas que son menos empáticas que yo: sin ponerse constantemente en el lugar del otro, sin sentir lo que creo que siente, siendo consciente de que yo no tengo que ponerme a prueba y de que esa realidad no es la mía ni la de nadie.

Es curioso el potencial que tiene ser conscientes de liberarnos del sufrimiento.